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Introducción


lunes, 1 de abril de 2013

El Bicarbonato de sodio - Historias

El Bicarbonato de sodio - Historias
Épocas remotas
La sal ha sido fundamental para la conservación de alimentos desde épocas prehistóricas, además de usarse en ritos religiosos en las civilizaciones griega, romana, hebrea y cristiana.
Moneda de cambio en las rutas de los mares Egeo, Adriático y Mediterráneo, fue objeto de impuestos y tributos en los países asiáticos desde épocas remotas. Al parecer se utilizó como dinero en el Tíbet y Etiopía. El término “salario” deriva de la palabra salarium, vocablo latino que aludía a la asignación de sal que se entregaba a los soldados que servían en el ejército romano.
Desde la noche de los tiempos
Podemos afirmar que la utilización del bicarbonato de sodio y del carbonato de sodio no es una cosa actual y moderna. El ser humano lo ha empleado desde la noche de los tiempos.
El bicarbonato y el carbonato de sodio son el producto de las cenizas de determinadas plantas, de ahí su nombre en inglés Soda ash (ash significa ceniza). No olvidemos que la ceniza, utilizada como detergente desde tiempos inmemoriales, no es otra cosa que una mezcla de carbonato de sodio y de potasio.
En Egipto
Hace más de 6000 mil años los egipcios empleaban el bicarbonato con distintos fines.
Las primeras pistas de uso del bicarbonato de sodio se encuentran en el antiguo Egipto. La gente empleaba regularmente una mezcla compuesta de carbonato de sodio y bicarbonato de sodio que llamaban natrón.
Este mineral se obtenía a partir de la evaporación del agua de un lago salado. Su utilización era múltiple: se empleaba para la higiene personal porque la gente lo usaba como jabón, para lavar y teñir tejidos, para producir cristal y, además formaba parte de numerosos ingredientes necesarios para el proceso de momificación.
El legendario natrón
Antiguamente el natrón o carbonato de sodio natural era obtenido de las cenizas de plantas y depósitos de lagos alcalinos en regiones áridas de Egipto, Armenia y otros países de Oriente Medio y África.
El producto así obtenido contenía una mezcla de carbonato de sodio y potasio en estado impuro, siendo el primero el más costoso de los productos alcalinos ya que el carbonato de potasio se obtenía fácilmente mojando cenizas de madera, material disponible en todas partes.
También fue utilizado por los europeos y romanos por más de 2000 años para hornear, hacer vidrio, medicinas, la limpieza, fabricación de papel y en muchos otros rubros.
En el Altiplano Cundiboyacense
La antigüedad e importancia de las salinas de Zipaquirá fueron ampliamente referenciadas por el sabio Alexander von Humboldt (1769-1859) en la visita que éste hizo al lugar en 1801. Los estudios practicados en el lugar por arqueólogos y geólogos, han encontrado que la explotación de las minas se daba ya desde el Siglo V y que corresponde a una de las principales actividades económicas y al desarrollo de la cultura Muisca en el Altiplano Cundiboyacense.
En Europa
Las minas de sal de Wieliczka, en la ciudad polaca de Wieliczka, perteneciente al área metropolitana de Cracovia, han sido explotadas sin interrupción desde el Siglo XIII, y aún hoy en día siguen produciendo sal de mesa. Alcanzan una profundidad de 327 metros y su longitud supera los trescientos kilómetros. Reciben el sobrenombre de "la catedral subterránea de la sal de Polonia".
Más recientemente los españoles producían carbonato de sodio mediante la quema de barrilla, una planta cultivada en el lago salado de Andalucía.
En Inglaterra el carbonato de sodio era obtenido de las cenizas de algas marinas. Esta forma de obtención continuó hasta finales del siglo XVIII y es el origen del actual nombre en inglés del carbonato de sodio comercial, Soda Ash.
Debido a sus atributos llegó a tener una gran demanda en momentos en que la quema de algas ya no podía cubrir las grandes necesidades de los clientes.
Los primeros trabajos para convertir sal común en carbonato de sodio por un proceso químico industrial fueron realizados en Francia en 1791 por Nicolas Leblanc. Para 1810 la producción por este método era suficiente para el consumo nacional.
A fines del siglo XVIII y principios del XIX el invento de Le Blanc permitía producir bicarbonato de sodio en cantidades suficientes, aunque resultaba nocivo para el medio ambiente.
Particularmente en Escocia y América
La quema de algas en Escocia fue una de las principales fuentes industriales de ceniza de soda (principalmente de carbonato de sodio) hasta que el proceso Leblanc fue comercializado en el siglo XIX.
Durante las separaciones Highland, muchos montañeses escoceses fueron trasladados de sus Crofts y se dedicaron a industrias como la pesca y kelping (producción de carbonato de sodio de las cenizas de algas marinas). Por lo menos hasta la década de 1820, cuando hubo fuertes caídas en el precio de las algas, los propietarios querían crear grupos de trabajo de mano de obra barata o prácticamente gratuita, administrados por las familias que subsistían en los nuevos municipios crofting. Gracias a una recolección de algas marinas con un procesamiento muy rentable de mano de obra, los propietarios solicitaron con éxito una legislación para detener la emigración. Sin embargo, el colapso económico de la industria de algas marinas en el norte de Escocia dio lugar a una mayor emigración, especialmente hacia América del Norte.

Playa con algas o quelpos o kelps en Alaska

Los nativos de las Islas Malvinas son llamados “kelpers”. El nombre se aplica principalmente por tratarse de gente extranjera.

Bosque de algas

En 1846, dos pasteleros de Nueva York, John Dwight y Austin Church, ansiosos por encontrar un buen producto que elevara la masa, constataron que el carbonato de sodio asociado a la leche daba lugar a un gas carbónico, con el efecto de la levadura. Apoyándose en dicha constatación, consiguieron refinar el carbonato de sodio hasta dar con el bicarbonato de sodio.

El método Solvay
En 1863 la conversion de sal común en carbonato de sodio fue llevada a cabo exitosamente en Bélgica por Ernesto Solvay.
El químico Ernest Solvay encontró un procedimiento sencillo, económico y ecológico para producir bicarbonato de sodio a nivel industrial. Su nuevo sistema no exigía altas temperaturas para la transformación de la sal de calcio en bicarbonato. El amoníaco empleado para el proceso de fabricación podía reciclarse. Por lo tanto, su proceso de fabricación no generaba residuos tóxicos.
El proceso Solvay se difundió con relativa rapidez y para 1881 se instaló la primera planta en los Estados Unidos de Norteamérica.
La producción industrial de carbonato de sodio ha contribuido al gran desarrollo de las empresas que lo utilizan como materia prima en la industria vidriera, metalúrgica y química en general, para la producción de envases, cristalería, vidrios planos, plomo, zinc, silicatos, tripolifosfatos, jabones, detergentes, papel y otros muchos compuestos químicos necesarios para la elaboración de diversos productos de uso cotidiano.
Actualmente
La empresa mexicana “Industria del Alcali” es la primera en producir carbonato de sodio por el proceso Solvay, también conocido como proceso de soda amoniacada.
En Bicarbonato de Sodio esta firma abastece a clientes y distribuidores en países como Estados Unidos, México y Latinoamérica.


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