El Bicarbonato de sodio -
Historias
Épocas remotas
La
sal
ha sido fundamental para la conservación de alimentos desde épocas
prehistóricas, además de usarse en ritos religiosos en las civilizaciones
griega, romana, hebrea y cristiana.
Moneda
de cambio en las rutas de los mares Egeo, Adriático y Mediterráneo, fue objeto
de impuestos y tributos en los países asiáticos desde épocas remotas. Al
parecer se utilizó como dinero en el Tíbet y Etiopía. El término “salario”
deriva de la palabra salarium, vocablo
latino que aludía a la asignación de sal que se entregaba a los soldados que
servían en el ejército romano.
Desde la noche de los tiempos
Podemos afirmar que
la utilización del bicarbonato
de sodio y del carbonato de sodio no es una cosa actual y moderna. El ser humano lo ha
empleado desde la noche de los tiempos.
El bicarbonato y el carbonato de sodio son el producto de las cenizas de determinadas plantas, de ahí su nombre en inglés Soda ash (ash significa ceniza). No olvidemos que la ceniza, utilizada como detergente desde tiempos inmemoriales, no es otra cosa que una mezcla de carbonato de sodio y de potasio.
El bicarbonato y el carbonato de sodio son el producto de las cenizas de determinadas plantas, de ahí su nombre en inglés Soda ash (ash significa ceniza). No olvidemos que la ceniza, utilizada como detergente desde tiempos inmemoriales, no es otra cosa que una mezcla de carbonato de sodio y de potasio.
En Egipto
Hace más de 6000 mil años los egipcios empleaban el
bicarbonato con distintos fines.
Las primeras pistas
de uso del bicarbonato de sodio se encuentran en el antiguo Egipto.
La gente empleaba regularmente una mezcla compuesta de carbonato de
sodio y bicarbonato de sodio que llamaban natrón.
Este mineral se
obtenía a partir de la evaporación del agua de un lago salado. Su
utilización era múltiple: se empleaba para la higiene personal porque la
gente lo usaba como jabón, para lavar y teñir tejidos, para producir
cristal y, además formaba parte de numerosos ingredientes necesarios para
el proceso de momificación.
El legendario natrón
Antiguamente
el natrón
o carbonato de sodio natural era obtenido de las cenizas de plantas y depósitos
de lagos alcalinos en regiones áridas de Egipto, Armenia y otros países de
Oriente Medio y África.
El
producto así obtenido contenía una mezcla de carbonato de sodio y potasio en
estado impuro, siendo el primero el más costoso de los productos alcalinos ya
que el carbonato de potasio se obtenía fácilmente mojando cenizas de madera, material
disponible en todas partes.
También fue utilizado por los europeos y romanos
por más de 2000 años para hornear, hacer vidrio, medicinas, la limpieza,
fabricación de papel y en muchos otros rubros.
En el Altiplano
Cundiboyacense
La antigüedad e importancia de las salinas de Zipaquirá
fueron ampliamente referenciadas por el sabio Alexander von Humboldt
(1769-1859) en la visita que éste hizo al lugar en 1801. Los estudios
practicados en el lugar por arqueólogos y geólogos, han encontrado que la
explotación de las minas se daba ya desde el Siglo V y que corresponde a una de
las principales actividades económicas y al desarrollo de la cultura
Muisca en el Altiplano Cundiboyacense.
En Europa
Las minas de
sal de Wieliczka, en la ciudad polaca de Wieliczka, perteneciente al
área metropolitana de Cracovia, han sido explotadas sin interrupción desde el
Siglo XIII, y aún hoy en día siguen produciendo sal de mesa. Alcanzan una
profundidad de 327 metros y su longitud supera los trescientos kilómetros.
Reciben el sobrenombre de "la catedral subterránea de la sal de
Polonia".
Más
recientemente los españoles producían carbonato de sodio mediante la quema de
barrilla, una planta cultivada en el lago salado de Andalucía.
En
Inglaterra el carbonato de sodio era obtenido de las cenizas de algas marinas.
Esta forma de obtención continuó hasta finales del siglo XVIII y es el origen
del actual nombre en inglés del carbonato de sodio comercial, Soda Ash.
Debido a sus atributos llegó a tener una gran
demanda en momentos en que la quema de algas ya no podía cubrir las grandes
necesidades de los clientes.
Los primeros trabajos para convertir sal
común en carbonato de sodio por un proceso químico industrial fueron realizados
en Francia en 1791 por Nicolas Leblanc. Para 1810 la producción por este método
era suficiente para el consumo nacional.
A fines del siglo XVIII y principios del XIX el
invento de Le Blanc permitía producir bicarbonato de sodio en cantidades
suficientes, aunque resultaba nocivo para el medio ambiente.
Particularmente en Escocia y América
La quema de algas en
Escocia fue una de las principales fuentes industriales de ceniza de soda
(principalmente de carbonato de sodio) hasta que el proceso Leblanc fue
comercializado en el siglo XIX.
Durante las
separaciones Highland, muchos montañeses escoceses fueron trasladados de sus
Crofts y se dedicaron a industrias como la pesca y kelping (producción de
carbonato de sodio de las cenizas de algas marinas). Por lo menos hasta la
década de 1820, cuando hubo fuertes caídas en el precio de las algas, los
propietarios querían crear grupos de trabajo de mano de obra barata o
prácticamente gratuita, administrados por las familias que subsistían en los
nuevos municipios crofting. Gracias a una recolección de algas marinas con un
procesamiento muy rentable de mano de obra, los propietarios solicitaron con
éxito una legislación para detener la emigración. Sin embargo, el colapso
económico de la industria de algas marinas en el norte de Escocia dio lugar a
una mayor emigración, especialmente hacia América del Norte.
Playa con algas o quelpos o kelps en Alaska
Los nativos de las
Islas Malvinas son llamados “kelpers”. El nombre se aplica principalmente por tratarse
de gente extranjera.
Bosque de algas
En 1846, dos
pasteleros de Nueva York, John Dwight y Austin Church, ansiosos por
encontrar un buen producto que elevara la masa, constataron que el
carbonato de sodio asociado a la leche daba lugar a un gas carbónico,
con el efecto de la levadura. Apoyándose en dicha constatación,
consiguieron refinar el carbonato de sodio hasta dar con el bicarbonato
de sodio.
El método Solvay
En
1863 la conversion de sal común en carbonato de sodio fue llevada a cabo
exitosamente en Bélgica por Ernesto Solvay.
El químico Ernest Solvay encontró un
procedimiento sencillo, económico y ecológico para producir bicarbonato
de sodio a nivel industrial. Su nuevo sistema no exigía altas
temperaturas para la transformación de la sal de calcio en bicarbonato. El
amoníaco empleado para el proceso de fabricación podía reciclarse. Por lo
tanto, su proceso de fabricación no generaba residuos tóxicos.
El
proceso Solvay se difundió con relativa rapidez y para 1881 se instaló la
primera planta en los Estados Unidos de Norteamérica.
La
producción industrial de carbonato de sodio ha contribuido al gran desarrollo
de las empresas que lo utilizan como materia prima en la industria vidriera,
metalúrgica y química en general, para la producción de envases, cristalería,
vidrios planos, plomo, zinc, silicatos, tripolifosfatos, jabones, detergentes,
papel y otros muchos compuestos químicos necesarios para la elaboración de diversos
productos de uso cotidiano.
Actualmente
La
empresa mexicana “Industria del Alcali” es la primera en producir carbonato de
sodio por el proceso Solvay, también conocido como proceso de soda amoniacada.
En Bicarbonato de
Sodio esta firma abastece a clientes y distribuidores en países como Estados
Unidos, México y Latinoamérica.
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